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Cuentos, poesías y algo más
LA REVOLUCIÓN DE LOS
ALUMNOS
—Ya están listas las pelotas, coronel— dijo el cabo
Franco al coronel Joaquín.
—Excelente, avísele al general— respondió el mismo.
—Sí, señor.
Todo comenzó cuando, el primer día de clases, Pablo
había entrado en el aula con una loca idea: Si los
profesores les ponían pruebas muy difíciles y desafíos
imposibles de lograrl, se vengarían con la primera
revolución de los alumnos de la historia.
Esto fue una idea loca y sin sentido, hasta que en julio
llegaron los famosos parciales...
—Son 100 hojas y tienen 10 minutos— dijo la profesora de
biología una fría tarde— Comienzen.
—¡Jamás!— gritó Pablo levantándose de su asiento. En ese
momento Joaquín le hizo una mala seña a la profesora.
—¡¿Pero qué es esta mug...?!— comenzó la profesora pero
no pudo terminar por el pelotazo que recibió en la cara
de parte de Franco.
En ese momento todos los alumnos salieron corriendo
hacia el gran salón, donde en el pasillo alguien los
esperaba:
—¡Deténganse! ¿Qué hacen? ¡Aún no suena la campana de
clases, vuelvan!— pero los gritos de la directora se
perdieron en la multitud.
Al llegar al gran salón, el plan se puso en práctica y
todos los alumnos se colocaron formados frente a la
puerta de entrada con una pelota cada uno, y aquí
continúa la historia que contábamos al principio.
Franco, recordando su trabajo, se adelantó y tirando de
la palanca, activó la alarma contra incendios.
Como debía ser, al instante, todos los profesores
entraron preocupados y precipitados al lugar. Cuando
vieron la formación, no entendieron nada, y menos aún
cuando Pablo gritó:
—¡¡¡ATAQUEN!!!
Y, siguiendo la orden, miles de pelotas fueron lanzadas
hacia los profesores.
El profesor de historia a quien iba dirigida la primera
pelota, exclamó:
—¡Mi Dios!, ¡Por mis barbas!
Y la profesora de biología, recuperada del primer ataque
dentro del aula (hace unos instantes), dijo:
—Pero, ¿tienen idea acaso de cuántos protozoarios hay en
éstas pelotas?
Pero los alumnos ya no los escuchaban, ya que en la
confusión habían huído para no volver jamás.
Autores:
Emiliano Yaffé
Martín Brandani
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