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Cuentos, poesías y algo más
Mi día
Mi dia
comenzó con un sol travieso, “colandose” por los
agujeritos de la persiana ¡Uffa!¡que pereza!¡levantarme
para ir al liceo,que bajon!.
Me extraño no oir los gritos de mamá
-Levantate a desayunar que es tarde!.
Espere un rato, tapándome hasta la cabeza, pero nada.
¡Ojalá se haya quedado dormida de nuevo!.Cuando volvi a
despertarme vi clarito el asunto: ¡Era sabado!.La
alegria me llenó el corazón, dormir a pata suelta, mirar
alguna peli, chatear con mis amigos, y todo eso sin
ninguna preocupación.
Me sentí feliz, y orgullosa de mi misma; unos meses
antes las cosas no eran asi...
Había terminado la escuela
y empezado el liceo,
mis
compañeros se fueron repartiendo en distintos lugares
todavia sentía como se me
retorcía la panza aquel primer
día, como si en lugar del desayuno, me hubiera tragado
ranas y sapos, y estuviera todos saltando dentro mío.
Una de las chicas me invito a su grupo, en donde se
conocían todas del barrio.
Me senti mas tranquila y tuve
mucho cuidado de no meter la pata en nada, no fuera que
quedara como una nenita.
Ese día, falto un profe y salimos antes, me invitaron a
ir al shopping con ellas, yo enseguida dije: -”Dale”.
Otra vez, las ranas saltando en mi panza, si mi mamá se
enteraba, me “comia cruda”, porque mi vieja es muy
“cuida” y me lleva “personalmente” a todos lados.
En el shopping recorrimos todo, y después fuimos al
estacionamiento sacaron algunos cigarros y me dieron uno
-¿Me imagino que fumas? ¿Nooo?
-Claro,obvio -Las ranas no solo saltaban, a esas
alturas, creo que hablaban, porque yo escuchaba como que
me decian...Mamá te mata!
Para que recordar más detalles?.
En pocos días me converti en mentirosa.Miraba a mi mamá
¡Qué es media bruja! y tenia terror que me descubriera
pero, obvio, que como “bruja” que es, se
dio cuenta de
mis cambios...Aparte de las penitencias que tuve
que cumplir, me despertaba triste, con rabia conmigo
misma, y sin saber para donde agarrar.
Empecé a añorarla escuela, el ser chiquita y que mamá me
abrazara fuerte, porque eso siempre me tranquilizaba.
Pero no logre volver atrás, Solo recupere la felicidad
de despertarme en mi cuartito cuando volví a ser yo
misma, cuando me di cuenta que no valía la pena “caer
bien” si para eso tenia que convertirme en quien no
era...¡Que suerte que era sábado!, que suerte que en la
panza no tenia mas ranas saltando sino unas ganas
enormes de llamar a mamá.
-Mamaaaaa tengo hambreee! ¿me traes el desayuno?.
AUTOR:
Soledad Revetria 1°liceo. Horacio Quiroga.
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